Don Quijote y Sancho vieron demasiadas veces los gigantes de La Mancha. Hoy en día estos gigantes se han ido expandiendo a lo largo y ancho de nuestra geografía y ahora parece ser que me rodean.En el lugar donde trabajo hay una polémica entre los vecinos y el consistorio por la puesta en marcha de un nuevo parque eólico en el Concejo. A mí..ni me va ni me viene, al fin y al cabo sólo llevo 5 meses en el Concejo y el lugar donde los quieren ubicar ni lo conozco.
Pero hoy leo en el periódico (sí, hoy existía periódico más allá de la peineta de Aznar) que en Ques, Infiesto, el consistorio ha aprobado que comiencen a hacer estudios para ver si es viable instalar un nuevo parque de gigantes en la sierra. Y a mi, no me gusta la idea.
Pase todos los veranos de mi infancia en La LLana, un pueblo de unas 12 casas donde muere hasta la carretera y que, por mucho que nos pesará reconocerlo, pertenece a Ques. Me encantaba y encanta esa mezcla de lo rural con los trailers que subían y bajaban de la fábrica del agua. En esos praos y carreteras me hice prácticamente todas las cicatrices que pueblan mi cuerpo, y no son pocas. Hice mis primeras guerras de manzanas y hacía cross en bici. Caminaba 2 km para ir a la piscina y los volvía a desandar para volver a casa, me montaba en coches de desconocidos porque iban para el pueblo o pueblos cercanos, de aquella no había riesgos, aprendí a nadar un verano pero al siguiente se me había olvidado, y vuelta a empezar.Bajaba al mercadillo y me compraba 5 pares de playeros iguales porque estaban de rebaja y para lo que me iban a durar, me bañaba en el río pero no podía ir sola porque había un trasgu que igual nos hacía algo…Caminaba por Pando para llegar al pueblo de al lado y ver a los chicos, organizaba bailes, los jueves esperábamos que dieran las 7 para recibir la llamada de los padres para pedir todo lo que se nos había olvidado en nuestras ciudades de origen…Ir al bar era una aventura y una vez allí forrábamos el cuerpo a base de pipas y chupa chups, y durante el invierno, dábamos de comer a los trabajadores de Correos con todas las cartas que nos enviábamos.
Con la preadolescencia, descubrimos lo divertido que era jugar el escondite entre los maizos (plantaciones de maíz) de los vecinos y quizás, lo más interesante de la partida era cuando nos descubrían y teníamos que salir corriendo, o permanecer quietos aguantando las voces en aquel campo de maíz situado al lado de ese horreo que guardaba bajo él un seiscientos.
Ahora esa zona vive del turismo rural…y a mi un parque de gigantes no me gusta, por mucho que puedan parecer simpáticos cuando llevas una copa de más…porque si alguien va de turismo rural lo que menos espera encontrarse es un parque eólico….
Y estoy segura de que los niños y preadolescentes comprenderán que aunque entre los gigantes también se puede jugar al escondite, no es tan divertido como meterse entre los maizos…
Así que señores miembros del equipo de gobierno de Piloña (como si me leyeran)… decídanse…o vivimos de industria y generamos energía….o nos decantamos por el turismo rural…y teniendo en cuenta la inversión de muchos pueblos y gente para vivir del turismo rural, no veo yo a la Virgen de la Cueva vigilada por gigantes que agitan los brazos…..
febrero 19, 2010 a las 10:34 pm |
¡Y lo enormes que son esos molinos!, hasta que te pones a sus pies no te das cuenta de su magnitud.
Es muy duro ver cómo van modificándose los paisajes por los que has vivido mil y una peripecias. En esos momentos de das cuenta de que haces mayor.
Si te sirve de consuelo, a mi “paisaje vital” se lo han cargado por duplicado, con infinidad de molinos y encima para rematarlo ahora pasa una autovía por allí.